¿Cómo contribuyo en mí condicionamiento? ¿Cómo me libero de él?

«Tienes la oportunidad de escoger ser el prisioner@ de tu condicionamiento o liberarte de él». Recuerdo leer más de tres veces esta frase. Aún puedo recordar la sensación escalofriante que sentí por todo mi cuerpo. Yo, por aquel entonces, llevaba la culpa como fiel compañera de viaje. Hasta el maquinista del tren era culpable si llegaba un minuto más tarde de lo previsto. Mi sensación de malestar, insatisfacción y amargura era culpa de la sociedad, de la empresa dónde trabajaba, de los Einstein de mis clientes, del tráfico, del as de educación que me habían dado en la Universidad, del casero, la inmobiliaria, la calidad de la comida de los (súper)mercados y como no, de mis padres.

Mi sensación de vacío tenía muchas causas externas, y por tanto, mi rabia aumentaba a la par de mi sensación de esclava. Era una de mis frases favoritas y que además regalaba a cualquier «happy flower» que me encontrase: «no te das cuenta pero eres prisioner@ de tu vida. Estás eligiendo conformarte y ser un ignorante más». ¡Toma! Así, de gratis. Era una guerrera, una luchadora nata; pero en esos años de mi vida no me daba cuenta que mis batallas eran guerras inexistentes con personas inexistentes. Todo estaba ahí, en mi mente. Quería lograr mi paz interior luchando. ¡Qué gran coherencia, señorita!

Seguidamente a esta frase, nos proponían un vídeo ejercicio. En el vídeo salía una mujer que se movía de un lado para otro, con el ceño fruncido, cogiéndose la cabeza con las dos manos como si fuera a arrancársela y acababa señalando con el dedo índice de la mano derecha a sus dos padres. Después de verlo nos preguntaron a quién estaba apuntando esa mujerTod@s respondimos lo mismo, a los padres. Una clara proyección de nuestro estado mental.

Volvieron a poner el vídeo y lo detuvieron y ampliaron en el instante dónde apuntaba a sus padres. Tod@s nos mirábamos confirmando nuestra percepción. Entonces, el profesor dijo: ¿De los cinco dedos de su mano, cuantos apuntan a los padres? ¿Uno verdad? ¿Y cuantos a ella misma?. Recuerdo como volvió la misma sensación que había tenido unos minutos antes con la frase.

Lo que percibimos de lo que vivimos es una interpretación que depende de toda la información que almacenamos en nuestro inconsciente. No somos esclav@s de ello cuando la misma cadena puede volverse la llave de nuestra liberación. Si yo sé que lo que vivo es una proyección de mi mapa de la realidad, ni bueno ni malo, el mío, el que he ido construyendo para sobrevivir en mi entorno; mis experiencias son información para comprenderlo y poder transformarlo. Tengo la oportunidad de elegir entender que lo que vivo es neutro y que su teñido, de color o en blanco y negro, es mío y por tanto puedo transformarlo; o bien seguir culpando a quién o qué esté ahí como espejito mágico para seguir liberándome de mi responsabilidad, y a la vez, consecuente e inconscientemente seguir así encadenándome y regalando mi poder.

Si. La libertad conlleva una gran responsabilidad y por eso asusta. Yo pero decidí abrazar y trabajar mis miedos antes que regalar cada segundo de mi vida.