¿Qué pasaría si pudieras cambiar tu mente desde hoy? Transforma el mapa de tu vida

Cuando leí la frase no entendí mucho en ese instante, la verdad, pero tuve la sensación de haber descubierto una de las claves de mi proceso de cambio: «Tus palabras son la prolongación de tus pensamientos». Seguí leyendo curiosa y entusiasmada. Sentía como si estuviera a punto de encontrar un tesoro; y así fue. Ese día mi vida dio un salto olímpico.

Mi forma de hablar era el resultado de la estructura de mi mente, mi mapa mental; y a la vez, a través de mis palabras, podía estructurar mi mente. Además, sabía que mis comportamientos, mi forma de relacionarme con el mundo y mis reacciones emocionales; eran derivadas de mi forma de percibir el mundo, es decir, de mi estructura interna inconsciente.

Tardé minutos en abrir una hoja de word i escribir todas esas ideas, creando como siempre pequeños esquemas estructurados que me ayudaban a no perderme en millones de inputs de información. Descubrí la PNL y me embarqué en un intenso viaje con ella. Apliqué todo en mí; esa era la principal base de mi compromiso conmigo y la llave de convertirme en la creadora de mi vida.

Me dediqué meses a observar mis palabras. Me convertí en un pájaro que volaba consciente a mi lado, atento a cada disparo inconsciente de mi mente, no solo verbal, sino corporal y silenciosamente. A veces, mis silencios hablaban más que cualquier constructo en forma de palabra. El diálogo interno era una píldora de sabiduría constante. ¡Madre mía como me hablaba! Mi comunicación interna era la base de cómo me comunicaba, percibía y vivía mi mundo «externo».

Me apuntaba todo. Cada palabra, cada generalización, cada suposición y hasta cada movimiento y mutismo. Con la práctica, práctica y más práctica desarrolle una comprensión y dominio de mi estructura, mi mapa. Conseguí tomar consciencia de las actitudes, procesos, creencias, valores y acciones que sostenían mis experiencias, mi vida.

Una de las frases que más me repetía fue la de Korzybsky: «El mapa no es el territorio». Es decir, que no percibimos la realidad sino que la construimos a través de lo que nos aportan los sentidos, que filtrados por nuestro sistema neurológico, son reestructurados para crear eso que llamamos realidad. En el fondo pero solo es nuestro mapa, la interpretación creada por nuestra propia mente de lo que percibe y selecciona a partir de nuestras experiencias de vida junto con las creencias, programas evolutivos, valores e intereses heredados, nuestro entorno más cercano, familia y cultura.

Nuestro mapa único y personal es muy útil para poder vivir, pero pasa a ser una jaula cuando creemos que es la realidad, cuando no entendemos que hay tantos mapas como personas en el mundo. Por tanto, regirnos por él es limitarnos, vivir condicionados y sobretodo obviando las miles de posibilidades más que existen.

Mi vida cambió cuando empecé a trabajar para transformar mi mapa en uno más flexible, abierto a percibir el mayor número de opciones y perspectivas posibles. Cambió cuando fui trabajando con cada una de mis creencias, con mi súper diálogo interno y empecé a usar mi imaginación para crear miles de oportunidades donde antes solo había una o ni eso. Me dediqué a crear un mapa que jugara a mi favor, que me potenciara y acercara a ser, hacer y tener lo que quería. Sentí que cada vez disponía de más recursos, de más herramientas y claves que generaban en mí confianza, autoestima y sobretodo poder personal.

Desde que nacemos, incluso mucho antes en nuestra caverna platónica de mamá, hemos ido programando estrategias esenciales y útiles en un momento dado, pero que tras haber caducado su intención positiva del momento, lo más probable es que nos estén limitando. Tú tienes el poder de transformar tu mapa. Hay muchísimas técnicas y ejercicios muy sencillos, pero te aseguro que empezando por tomar consciencia, es decir, poner atención a tu forma de hablar contigo y los demás, tu vida no volverá a ser la misma.

Embárcate en este viaje. Solo necesitas abrir la mente y observar. Conviértete en tu ciencia y transforma tú tu vida.

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