¿Qué es para ti la felicidad? ¿Existe?

Era un curso intensivo de como hacer de tu pasión tu profesión y lo último que me imaginaba era que el primer módulo me hiciera cuestionarme el trasfondo de todos mis objetivos. La primera pregunta ya hizo que me quedara unos instantes sentada en el sofá pensando. Me levanté en silencio. En blanco. Me prepare un té, puse incienso, encendí unas velas y me volví a sentar en el sofá.

¿Qué es para ti la felicidad? Un año antes hubiera escrito cualquier cosa que me sonara al respecto, cualquier creencia, valor o programa de mi inconsciente u opinión educacional producto de mi condicionamiento no cuestionado. No fue así. Hacía tiempo que estaba comprometida conmigo misma, embarcada en mi viaje de autoconocimiento y desarrollo personal; al cual puse el título afirmativo de «Yo soy responsable de mi vida».

La primera respuesta que me salía era en forma de pregunta ¿Existe? Entonces, después de leer una vez tras otra la pregunta, sonreí. Como todos los constructos, todas las palabras, tenía un significado atribuido, pero a esas alturas ya sabía que este era único y diferente para cada persona, según su percepción e interpretación. Entonces, suspiré. Tuve uno de esos «EUREKA» que sentía en forma de escalofrío por mi cuerpo, sensación de expansión en mi corazón, sonrisa en mi cara y apertura de mente.

Para mi la felicidad era exactamente esto que acababa de vivir. Una sensación de paz, de amor, de agradecimiento y de estar conmigo, en mi centro, ahora. Menuda definición me marqué. Entonces, no era algo que pudiera conseguir, no era una meta, era un estado. En voz baja afirmé «Yo soy responsable de mi vida»… «Yo soy responsable de mi estado de felicidad». Me abracé. ¿Cómo podía entonces sentir, vivir en ese estado? Volví a leer mi definición. Observe atentamente, como en un estado flotante ese pequeño esquema que había dibujado. Rodee la palabra ahora.

Ese momento fue uno de los más intensos, reveladores y revolucionarios de mi vida. Mis metas se reducían en momentos de ahora y eso era la vida, no un fin sino un camino. Ese día decidí entrenarme en estar el máximo tiempo posible consciente del ahora; ese día me sentí más empoderada que nunca. Cada segundo tenía la oportunidad de vivir, de ser feliz. La oportunidad de cambiar mi vida para siempre.

Os recomiendo haceros esta pregunta y encontrar vuestra respuesta. También que leáis uno de los mejores libros de mi vida «El poder del ahora» y sobretodo que practiquéis aunque sean tan solo cinco minutos al día el silencio con vosotr@s, o como socialmente lo llaman, la meditación.

Cada uno decide en cada momento de su vida, de su día a día, dónde pone su atención. Ponla en ti. 

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