La (auto)observación es la base de todo aquello que buscas y deseas

Lo convertí en un juego. Tenía todas las piezas del puzzle, y añadirle la emoción de una niña pequeña buscando su tesoro, fue la clave. Me dedicaba mínimo una hora al día a «jugar» conscientemente, y a veces, cada vez con más frecuencia me sorprendía haciéndolo de forma inconsciente.

Me sentaba tranquilamente con mi taza de café y escogía a una persona. Observaba sus mini conductas, sus sutiles cambios y las palabras que lo acompañaban. Su comunicación externa revelaba mucha información de su estructura interna. Ahí fue cuando introduje a uno de mis personajes favoritos: los Minions. Ellos, en mi mente, eran los encargados de mostrarme las asociaciones entre el lenguaje no verbal y verbal de la persona y sus posibles patrones internos. Obviamente al ser percibidos e interpretados por mí, era una proyección de mi propio mapa.

Disfrutaba mucho. De echo, lo sigo haciendo. Me fui convirtiendo en experta en el análisis de la mente, de mi mente, y poco a poco pude empezar a transformar ese juego voluntario en flotante. Es decir, pude ir disociándome «de la otra persona», eliminando todo prejuicio, juicio, crítica y alucinación e interpretación inconsciente. Me convertí en una observadora atenta, consiguiendo acallar mi historia, patrones, creencias y programas. Fue un paso revolucionario en mi camino.

Ahí es cuando convertí todo mi conocimiento en una perla de sabiduría. La práctica y más práctica, convirtió en hábito este juego, que en el fondo era y es vivir desde una mente atenta. Desde mí observo lo que me rodea y cualquier sensación, pensamiento o emoción que se me detona, es información que utilizo para ir más y más profundo en mí, en mi camino al autoconocimiento y empoderamiento. Todo son espejos y yo a través de la observación, aceptación, la comprensión, el compromiso y amor conmigo; siento tener el poder y las riendas de mi vida en cada segundo.

Sin duda, este auto descubrimiento, esta forma de vivir, es la base de toda la metodología que fui creando a través de cada una de mis experiencias y de la suma de todos los experimentos desde mí y conmigo. Fui aplicando cada uno de los esquemas sobre el funcionamiento de la mente, su relación con el cuerpo, la energía y sobre todo la dinámica de las emociones, en cada acompañamiento individual que iba realizando, y los resultados eran excelentes. Los cambios se producían súper rápido, pero la metamorfosis más alucinante era la forma de ver y vivir la vida.

La metodología trabajaba profundamente todos los planos y se sostenía en una nueva filosofía de vida: «Yo soy Mi Ciencia».

Cómo un día me dijo una de las mujeres que acompañaba «Yo vine a solucionar todos los problemas en mi vida, el caos de mi vida, y ahora me doy cuenta que tengo un máster en mi misma y que todo, absolutamente todo lo que vivía eran oportunidades para mi transformación».

Como dice Wayne Dyer, uno de los psicólogos estadounidenses más influyentes, «Si cambias la forma en que miras las cosas, las cosas que miras cambian».

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